Le costó a España entonar la voz y recitar el estribillo, pero a la que hizo unas gárgaras y recordó la letra ofreció una buena actuación, afinada y melódica. Arrancó el Mundial con una victoria frente a Islandia (27-21), dejando la sensación de que todavía puede dar mucho más, lo cual es muy bueno, porque sin la necesidad de poner el turbo redujo a su primera adversaria. Se activó tras un despegue en falso e ilusionó con un arrebato en el segundo tiempo para resolver su puesta de largo con suficiencia. Dejó buenos destellos y la constancia de que no especulará.
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