No era día de partido, pero casi. El Barcelona abrió este martes por la mañana las puertas de su entrenamiento y el Miniestadi se llenó de banderas y aplausos para acompañar al equipo de Luis Enrique, que preparó la ida de los octavos de Copa contra el Athletic a la vista de 10.408 aficionados, la mayoría niños y jóvenes.
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