Un gol a balón parado de Luis Suárez estuvo a punto de acabar con la racha de 32 partidos invicto (en todas las competiciones) del Madrid de Zidane. No lo permitió Modric. Ni tampoco Ramos. La pareja que fabricó el gol del empate en Lisboa mientras todos los atléticos festejaban la que creían que iba a ser su primera Copa de Europa, volvió a hacer de las suyas. Modric buscó a Ramos, de falta esta vez y no de córner, y el central remató de cabeza en el minuto 90. Fue el gol del empate en el Camp Nou. El croata se volvió loco en la celebración. Se llevó las manos a la cabeza, incrédulo, antes de ir a buscar al central. El gol del empate fue un gol importante para el Madrid que vuelve a demostrar que nunca se rinde.
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