Una falta absurda de Arda Turan sobre Marcelo, que estaba de espaldas a la portería y pegado a la banda con la improbabilidad de generar peligro, validó el gol de Sergio Ramos y el empate del clásico. La tarascada del turco molestó sobremanera a Luis Enrique, que se lamentó sobre el césped porque había dado órdenes de no caer en ese tipo de acciones por el potencial aéreo del Madrid. “Se ve muy fácil sentado en el banquillo”, se arrancó el técnico; “pero es muy difícil controlarlo y con el exceso de energía se cometen errores. Pero no es por culpa de un jugador, sino que se reparte entre todos”. Lo mismo defendió Piqué, que valoró infiltrarse para el partido por el dolor de tobillo, pero aguantó sin hacerlo: “Es fácil hablar cuando la jugada está hecha. Cada uno intenta hacerlo lo mejor posible, se cometen errores individuales y colectivos”. E Iniesta, que volvió a jugar tras cinco semanas parado, resolvió: “Si no hubiese sido gol, hubiésemos dicho que con esa falta habíamos perdido tiempo”.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2gSIr5w
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire