Hay una imagen, de las muchas que dejó el clásico del sábado en el Camp Nou, que describe perfectamente el momento que vive el Real Madrid. Es la de la piña alrededor de Sergio Ramos después del gol del empate. No por la piña en sí, que es lo normal, sino por las diferentes formas de expresar la felicidad de los jugadores. Cristiano Ronaldo señala al capitán con un dedo, Ramos le mira y sonríe con los ojos (los de un niño) y Modric le agarra del cuello con los ojos cerrados y apretando los dientes, con la misma intensidad con la que se agarraría a un salvavidas en plena tormenta. “¡Sergioooooo!”, le recibieron entre gritos y abrazos en el vestuario. “Si bloqueas tú a Piqué entro solo. ¡Te lo he dicho!”, le suelta él con lucidez a Lucas Vázquez analizando la jugada.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2fXctoY
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire