Messi enfermó y se fue el sol de Barcelona. Los turistas llegados expresamente a la ciudad entristecieron, los hinchas culers adivinaron una jornada tan lúgubre como la que supuso la derrota con el Alavés, Luis Enrique recordó que el Málaga es el equipo al que menos goles ha metido desde que entrena al Barça y el Camp Nou dejó de pensar en el liderato anunciado al romper el día para entregarse a una tarde de sufrimiento y pesadumbre, expresada en el rostro fatalista de Alcácer. La melancolía del ariete acabó por ser contagiosa para el Barça, al que no redimió ni siquiera el arrebato de Piqué, vestido de delantero en el último cuarto, tal que fuera la reencarnación de Alexanco.
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