“Es un derbi y lo que quiero es ver un buen partido”, decía Zidane el viernes después del último entrenamiento previo al derbi. Apeló al fútbol y al buen juego. Igual que hizo el pasado mes de abril cuando el Madrid tenía que remontar un 2-0 al Wolfsburgo para clasificarse para los cuartos de Champions. El técnico francés (y Luka Modric también), lejos de recurrir a la épica, la garra, el carácter y el espíritu de las remontadas, se entregó al balón. “Oigo demasiados mensajes calientes y es lo contrario de lo que necesitamos, porque para pasar la eliminatoria habrá que tener mucha cabeza y jugar a fútbol”, dijo Zidane.
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