En las derrotas, Simeone suele forzar una imagen serena. Genera un caparazón de calma para disimular el abatimiento del vencido. Habla más pausado y pone mucho empeño en interpretar cada pregunta. Se abrió la puerta de la sala de prensa y el técnico del Atlético comenzó a disertar un discurso lento, midiendo cada palabra para no alterar su intención de transmitir entereza y la seguridad de que todo puede cambiar.
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