Más de 60.000 brasileños hacían vibrar el Magalhaes Pinto, la casa del Atlético Mineiro. Mientras, en las catacumbas del estadio, casi a los gritos, los muchachos del Galo das Américascumplían con su ritual: rezar. El capitán, Leonardo Silva, tomó la palabra: “Tenemos que agradecerle a Dios que tenemos a Lucas Pratto en nuestro equipo”. Y Dios cumplió, porque el Atlético Mineiro eliminó a Racing de Avellaneda de la Libertadores con un gol y una asistencia del delantero argentino.
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