Novak Djokovic no atraviesa por su mejor momento. Ayer batió al impetuoso Dominic Thiem (6-7, 6-0 y 6-2, en 2h 02m) y comenzó con buen pie su andadura en la Copa de Maestros, pero en los últimos tiempos se ha desfigurado. Ya no es ese patrón que gobernaba a voces y con puño de acero, y en sus comparecencias a lo largo de todo este año se adivina un punto extra de tensión, cuyo origen todo el mundo desconoce, a excepción del propio Djokovic.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2eV8dUJ
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire