Hundido en el fondo de la tabla, el Espanyol andaba necesitado de unos mimos para su autoestima, un triunfo que justificara la inversión de Chen Yansheng y revindicara el rol de Quique Sánchez Flores en el banquillo. Pero el técnico madrileño no encuentra la fórmula de la victoria, mucho menos ante su afición. No tenía un huésped dócil el cuadro blanquiazul. El Villarreal de Fran Escribá tiene clara su hoja de ruta, invicto esta temporada, capaz de robar un punto en el Bernabéu, imposible de batir para el Espanyol de Sánchez Flores, que ya no sabe qué hacer para adormecer una angustia que no para de crecer en Cornellà.
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