lundi 10 octobre 2016

Stekelenburg se basta para dejar sin aire a Holanda ante Francia

El partido fue aburrido. Mucho. Lo fue porque se jugó a un ritmo lento y previsible, el peor de los anestésicos para el fútbol. De vez en cuando algún buen control o un disparo ligeramente envenenado evitaban la coronación del sueño REM, pero muy de vez en cuando. Es lo que tiene este deporte, que cuando no te da te quita mucho. El único gol del partido, por ejemplo, llegó con uno de esos disparos tan lejanos que nacen briosos pero sin alma hasta que al portero, en este caso un blanduzco Stekelenburg, le da por echarles sal en el último momento y dejan pasar la pelota entre sus brazos como si quemara. Falló estrepitosamente el portero holandés porque el disparo de Pogba —solo un palmo por delante de la línea del centro del campo— carecía de cualquier ingrediente picante.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2e16MRm

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire