Cesare Prandelli asistió a los acontecimientos desde el palco de Mestalla, convenientemente parapetado detrás de las gafas de sol. Al nuevo técnico del Valencia no le resultó fácil disimular el gesto de preocupación. El equipo que le encargan es una hidra. Parte de Peter Lim, parte de Jorge Mendes, parte de Gary Neville, parte de Nuno y parte de Ayestarán. Que Enzo Pérez sea el capitán y Diego Alves el ídolo del pueblo dice mucho de la composición y el espíritu del conjunto que sufrió al Atlético en un partido que reflejó exactamente el estado de las cosas. Los de casa se debatieron desesperados por abandonar el estado de confusión. Los visitantes jugaron cada vez más convencidos de lo que son y lo que pueden ser en esta Liga.
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