Alex Rins no empezó el campeonato como imaginaba. Aunque difícilmente hubiera soñado tampoco con este dramático final. Para bien o para mal tendrá poco que reprocharse al final del año. Este jueves por la mañana llegó al circuito de Motegi dispuesto a dar guerra. Pero, como ha ocurrido en los últimos grandes premios, el infortunio y los problemas físicos le persiguen. Debía presentarse triunfante en la pista, ante su rival, Johan Zarco, ese al que acecha desde la República Checa, cuando empezó a recortarle puntos a una velocidad inusitada –con un segundo puesto en Brno, un séptimo en Silverstone, otro segundo en Misano y un sexto en Aragón le recortó 35 puntos y ha llegado a Japón a solo un punto del francés, el campeón y el líder de Moto2–. Pero, de nuevo, empezó el fin de semana de manera desastrosa. Esta vez, con una caída.
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