lundi 10 octobre 2016

Por qué la mano no frenará a Bruno Hortelano

Hay velocistas que corren con las manos abiertas, los dedos extendidos como un abanico, tensos. Otros lo hacen con el puño cerrado. Otros con la mano más relajada. Los mismos velocistas pueden cambiar de hábito de carrera en carrera, incluso dentro de la misma carrera. Los relevistas corren llevando en la mano el testigo, un cilindro metálico de una veintena de centímetros. La mano no da la velocidad ni la roba. La mano derecha destrozada en un accidente y reconstruida por un cirujano no le impedirá a Bruno Hortelano seguir progresando hasta las metas que se había fijado antes de machacársela.

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