Bajo la magnífica batuta de Nasri, cada vez más integrado, y con la sensación de que debió hacer más goles a un inferior Dinamo, el Sevilla cumplió con su objetivo en Zagreb para avanzar a los octavos de final de la Liga de Campeones. En esta estupenda carrera, los andaluces van a la par con la Juventus, que también ganó y alcanza los siete puntos, como los andaluces. El encuentro fue un mónologo del Sevilla, superior en todas las facetas del juego, con capacidad para tocar y superar a un rival acomplejado y defensivo, pero sin la mordiente necesaria para hacer más goles.
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