“Lo vamos a intentar y a ver qué pasa”, avisó Pep Guardiola, técnico del Manchester City. Y llegada la hora de la verdad, lo intentó su equipo en el Camp Nou, pero lo que pasó es que se resbaló Fernandinho y no perdonó Messi la primera vez que el Barcelona pisó el área, a los 17 minutos del partido. Y que se equivocó Bravo y dejó al equipo con 10. Y que entre Gündogan y Stones regalaron el tercero. Y que Leo es Leo y se zampó la idea del City de Guardiola, demasiado tierno aún para plantar cara a los de Luis Enrique, a los que le bastó con jugar poco para ganar bien. Tres regalos, tres goles, tres puntos. Soñó Guardiola con un partido perfecto y se fue a dormir a la Barceloneta consciente de que la realidad es la que es y el Barça, mucho mejor equipo que el suyo. No hay más. Se lo pusieron demasiado fácil al mejor equipo del mundo.
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