Hay partidos que son especialmente bien recibidos porque permiten medir a los equipos de un modo muy futbolístico, y sin embargo nada trágico, incluso cuando pertenecen a una competición tan pasional como la Copa de Europa. No hay mejor rival para calibrar al Manchester City de Guardiola que el Barça, el equipo que conquistó el mundo con el técnico catalán en el banquillo del Camp Nou, de la misma manera que hay pocos adversarios más capacitados que el líder de la Premier para conocer el momento de forma del plantel de Luis Enrique, capaz igualmente de conseguir el triplete en Berlín-2015.
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