Es el premio a la constancia, a la madurez, al no volver la cara por más que el trabajo sea infinito y la cosecha poco acorde a un esfuerzo pleno, a una apuesta decidida. Porque Roberto Bautista Agut (Castellón, 28 años) iba para futbolista, pero luego se dio cuenta de que lo que de verdad le llenaba no era el gol, sino la raqueta, así que apostó un todo o nada y la historia no terminó nada mal. “Como y duermo pensando en tenis”, expresa el español, que después de muchos años y no poca fe, se encuentra ahora ante la gran oportunidad de su vida: es el 19º mejor jugador del mundo, según describe el listado de la ATP, y este domingo disputará la final del Masters 1.000 de Shanghái, la primera para él de un torneo de tanta alcurnia.
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