La semana pasada, antes de empezar el entrenamiento, se dio en el rondo habitual del Barça una situación inusual porque Messi, Luis Suárez y Neymar se encontraron en el centro en búsqueda de la pelota. El resto de jugadores lo celebró con efusividad y se descorchó la algarabía cuando conectaron por dos veces 20 pases consecutivos sin corte alguno, por lo que los tres delanteros sufrieron la mosca, ese pasillo humano por el que pasar al tiempo que se recibe collejas y algo más. Se ensañaron con Neymar, se comportaron con Luis Suárez y a Messi apenas le hicieron caricias porque el 10 es el que manda y el que ordena, al menos sobre el césped. Y eso que se le pide desorden.
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