dimanche 4 septembre 2016

Maracanás

Este verano tuve tiempo para asistir a uno de los espectáculos más bonitos que se pueden ver en la costa. El de las familias abandonando la playa cuando ya cae la tarde, con esas madres y padres ensillados por los hijos mientras lloran de emoción con el winter is coming. Y el de los chavales reclutando a otros, apropiándose de la arena que va quedando libre para organizar el partido del día. Es un fenómeno que supongo se da en todas las playas del mundo, y que en la mía tiene la particularidad de contar con un público que puede llegar a ser de 2000 espectadores, los que pasan por el paseo marítimo y se quedan mirando al futuro Ronaldo.

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