El de Garbiñe Muguruza, como la propia Garbiñe, es un personaje que difícilmente puede comprenderse desde la óptica de los grises. Todo lo que acontece a su alrededor se magnifica, ya sea en la victoria o la derrota, así que ahora, después de caer en la segunda ronda del US Open contra la letona Anastasija Sevastova (7-5 y 6-4, en 1h 39m) y volver a marcharse de forma precipitada de un gran torneo, se encendió de nuevo la luz de alarma. Lógico, pues desde que está en la primera línea del escaparate la exigencia se ha multiplicado y se le mide a partir de blancos o negros, casi nunca desde enfoques neutros.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2bFNEvI
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire