Calentó con sudadera, pese a lo más de 30 grados que había en Madrid. Y cumplió con todos sus rituales: entrar el último al túnel de vestuarios y saltar el último al campo después de haber dado tres saltitos. Cristiano Ronaldo volvía este viernes tras dos meses de ausencia por el esguince de ligamento que sufrió en la rodilla izquierda en la final de la Eurocopa. Regresó sin agobios y sin forzar para acortar los plazos de recuperación. Porque así se lo pidieron. Regresó como se había ido. Con gol.
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