La pelea por el campeonato del año pasado elevó la tensión en el paddock a niveles insospechados. Tanto, que todavía colea aquel rifirrafe en la pista de Sepang, en pleno gran premio de Malasia, que acabó con Márquez en el suelo. Y las acusaciones de complot a los pilotos españoles por parte de Valentino Rossi. Los intentos por apaciguar el ambiente parecían haber mantenido una calma chicha este curso hasta que en el último gran premio, en Misano, después de una magnífica carrera de Pedrosa, una pregunta sin trampa ni mala intención, desató la queja de Lorenzo por la agresividad de su compañero de equipo y el enfado del mismo tras la risa de este último.
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