El sábado, en el Aubisque, se masticó ciclismo del bueno, con Simon Yates de protagonista. El domingo, en Formigal, se vivió ciclismo de emboscada, con Contador y Nairo en los papeles protagonistas desarmando al chico bueno de la carrera, Chris Froome. Ayer, calor del que derrite las ideas. Tensión todos los días. Mucha tensión, guerras ganadas, batallas perdidas. “¿Sabes dónde analizamos lo ocurrido y lo que estaba por venir? En la playa. Jugamos, nos pelamos en el agua y terminamos de sacar consecuencias y tomar decisiones, enfrente de la playa, en el chiringuito, tomando unas cervezas”. Es el Orica, en palabras de Neil Stephens, su director deportivo, el equipo diferente, el otro ciclismo. El equipo de los vídeos impactantes, llenos de sentido del humor, el del autocar que choca en el Tour contra la pancarta de la línea de meta, el del ciclismo solidario.
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