No se sabe cuánto tiempo necesitará Paco Jémez para cogerle el pulso al Granada. Lo que sí parece un hecho evidente es que le costará tiempo. Demasiados hombres nuevos, demasiadas nacionalidades distintas (hasta 11) y, además, una pizca de mala suerte cuando encontró cierta continuidad en su juego. El Eibar siempre interpretó mucho mejor el partido y se lo llevó en el alargue, después de una gran carrera de Escalante, un espléndido pase de Luna a Sergi Enrich y gol del delantero de preciso toque sobre Ochoa. Tuvo mérito el Eibar, con un jugador menos desde el minuto 32, con cero a cero, con capacidad para marcar dos goles con 10 jugadores. Ese segundo gol retrata a la perfección lo que es ahora el Granada. Volcado en busca del 2-1, fue sorprendido en una jugada con todos sus jugadores descolocados, con Samper sufriendo calambres después de no llegar al balón y un lateral, Luna, asistiendo al delantero.
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