Phanor Ramírez nunca pudo imaginarse que acabaría haciéndose una foto junto a Ronaldinho en el patio del colegio de su barrio en el Bronx. “Es una leyenda”, comenta mientras aguanta nervioso la pelota de fútbol esperando a que se la firme. Aún quedan dos días para que empiece el nuevo curso escolar, pero eso no impidió que el PS129 se convirtiera en un hervidero de chavales ansiosos por pasar la mañana con el ahora embajador del FC Barcelona.
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