El pasado 21 de mayo el fútbol madrileño perdía a dos de sus representantes en Primera. Getafe y Rayo abandonaban la élite después de varias temporadas en ella. Dos semanas después el Leganés llenaba parcialmente el hueco y asumía el colosal reto de compartir escena con dos transatlánticos como Real Madrid y Atlético, auténticos depredadores de masa social. El conocido como equipo pepinero es el nuevo en la clase más alta del balompié español, un debutante de 88 años de edad pero solo con un puñado de ellos en Segunda. El curso pasado se ganó el derecho a luchar por el ascenso y no falló. Un equipo sin estrellas donde la mano de su entrenador, Asier Garitano, se nota en cada pequeño detalle.
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