Cuando se trata de celebrar un triunfo, de Ramón Torralbo habla Ruth Beitia más aún que de sí misma. En pluscuamperfecta reciprocidad, el técnico que empezó a entrenar a la saltadora cuando era una niñas de 11 años, no sabe hablar de él, solo de la saltadora cuyo talento, y dedicación le permite decirle al mundo que él, “un entrenador de pueblo”, trabaja con una campeona olímpica. “Es una persona segura y firme en sus decisiones, que son todas muy meditadas”, dice Torralbo, quien ya ha sido capaz de dominar las emociones. “En su rendimiento en los últimos años ha influido mucho el que sean los años más tranquilos de su vida. No sale a competir, sino a divertirse en la pista, y eso hace que compita mucho mejor”.
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