dimanche 21 août 2016

Un belga y un polaco se echan al mar

Fue Meersman, belga. Fue un sprinter de los que dijo Jempy Drucker, antes de salir, “de serie B”. No hay sprinters en la Vuelta. ¿Para qué, en una carrera que penaliza a los velocistas puros en favor de los velocistas de media montaña? El sprint ha muerto. Meersman solo fue un heredero de un trono poco disputado, que ganó bien, con calma, con dos golpes de pedal y uno de riñón, para dejar una bicicleta de diferencia entre él y el segundo clasificado. Como quien lava. Ganaba por el exterior (que si Georgia, que si Valonia, que si Romandía, que si...). Cada sprint será un sorteo para evaluar a los nuevos valores, aunque este sea talludito (30 años) y la suerte y el esfuerzo le sonreían al fin. Junto a él llegó otro sorprendido,-pero menos-, el polaco Kwiatkowski, del Sky, que le arrebató el maillot rojo a su compañero Kennaugh por los puestos conseguidos en las dos etapas. Todo quedó en casa del Sky, salvo el honor ganado para el Ettix en la etapa por Meersman.

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