El 11 de agosto de 1984, España entera dejó de dormir para atender al televisor, la selección de baloncesto se batió con la galaxia estadounidense en la primera final olímpica de su historia y perdió por 95-65. El seleccionador del equipo, Antonio Díaz Miguel, dijo entonces: "Tal vez no volvamos a vivir esto". Se equivocó. 24 años después, en Pekín, la mejor generación del baloncesto español alcanzó la final ante el dream team de Kobe Bryant y Lebron James (107-118) y, cuatro años después en Londres volvieron a repetir (100-107). En el tercer intento de esta generación por derrotar a EE UU la diferencia bajó hasta los seis puntos, pero tampoco bastó (76-82).
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