Bendecido por los palos, el Granada en construcción, empató ante un Villarreal fiable, equilibrado, con más poso y sin gol. A pesar de la superioridad técnica del conjunto amarillo, el conjunto nazarí no renunció a la victoria con más corazón que argumentos, con la innegociable ambición que imprime a sello Paco Jémez a sus equipos. Al técnico canario le produce urticaria los empates. Tras ver a su equipo sufrir para mantener el empate en la mayor parte del encuentro, con la sensación de dominio amarillo, el Villarreal agradeció el pitido final ante el último arreón nazarí. En la segunda mitad, dos remates al poste, de los italianos Roberto Soriano y Sansone, evitaron la victoria del conjunto castellonense.
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