jeudi 18 août 2016

La última oportunidad para alcanzar la plenitud

Si el atletismo fuera aritmética con un pellizco de alma, Ruth Beitia sería campeona olímpica el sábado, en sus cuartos Juegos. La atleta cántabra, de 37 años, que se clasificó ayer con suficiencia y autoridad para su tercera final, no pasó el corte en Atenas 2004; saltó 1,96m en Pekín para ser séptima y dos metros en Londres, donde terminó cuarta. Si rebajara tres puestos entre Londres y Río, como los tres que mejoró entre Pekín y Londres, le tocaría ser primera. Y también le tocaría ser primera por otras razones. Porque ya lleva 13 medallas en grandes competiciones y ninguna es olímpica; porque de su generación, o generaciones ya, tantos años lleva al más alto nivel, es la única que permanece intacta, sin lesiones, sin problemas; porque los Juegos deben tener alma, contener un elemento de justicia poética para que detrás de las marcas se puedan contar historias que hagan mejor a quien las lee o contempla.

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