lundi 22 août 2016

El piragüismo se baña en oro

Primero fue Maialen Chourruat, bella, brava y de oro en las aguas bravas. Fue madre después de Londres, se llevó a la pequeña Ane de tres años a todas partes con Raquel, la cuidadora; se entrenó como antes pero descansando los domingos para estar con la pequeña. Luego llegó Marcus Cooper Walz, un tiarraco de 1,84 y 21 años que sorprendió a todos con una tremenda remontada en K1-1000, en la que iba quinto a falta de 250 metros. El polluelo hizo sufrir un ataque al corazón a más de uno e inauguró la competición en aguas tranquilas. Dos días después llegó la explosión de felicidad de Saúl Craviotto y Cristian Toro en el K2-200. No hubo ataques al corazón. Mandaron desde el principio hasta el final. Otro oro, bello, fuerte, alegre y potente. Craviotto dobló y el sábado, sacando energías de no se sabe dónde, remontó hasta el bronce en el K1-200. Se desequilibró en los primeros 50 metros y tiró de garra en los últimos cien.

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