Pues tenía razón Carolina Marín cuando, nada más llegar a Río, dijo que nunca se había encontrado tan bien. Lo repitió también después de los dos primeros partidos. Ayer se deshizo en cuartos de la coreana Sung Ji Hyun (21-12; 21-16). Un 16 de agosto, la misma fecha en la que en 2015 se proclamó campeona del mundo en Indonesia. Mientras en el pabellón 4 de Riocentro la arropaban gritando: “España, España” y “Caro-linaaa, Caro-linaaa”, ella levantaba el puño y celebraba los puntos con rabia. Al final del partido recibió el abrazo, entre otros, de Alejandro Blanco, presidente del COE.
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