A la tensión, el rostro serio y la preocupación por la lesión de Cristiano Ronaldo y por el dominio de Francia en la primera parte de la final de la Eurocopa le siguió una euforia desmedida con el gol de Éder y la conquista de su primer título. Esa es la imagen que se pudo ver en los rostros de la afición lusa en las calles de ciudades como la norteña Viana Do Costelo o Lisboa. De la tristeza a la alegría en 120 minutos.
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