Se quedó Wimbledon con la miel en los labios, puesto que Serena Williams (6-2 y 6-0 a Elena Vesnina) hizo lo que tenía que hacer, si cabe con mayor ensañamiento del que se preveía, pero Venus no pudo con la rocosa Angelique Kerber (doble 6-4 a favor de la alemana) y la final del major británico perdió ese toque de romanticismo que hubiera deparado el choque familiar entre las hermanísimas del tenis. La número uno despachó a la rusa en solo 48 minutos, la semifinal más fugaz en la historia del torneo, mientras que el depósito de la veterana Venus (36 años) no dio más de sí y La Catedral acogerá el sábado (15.00, Canal+ Deportes 2) el mismo duelo que se dio esta temporada en la final del Abierto de Australia.
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