"Cuando juegas aquí te das cuenta de por qué este juego nació en Escocia. Esto es lo bonito del golf", confesaba Jon Rahm en la cabina de comentaristas de Canal+ Golf al término de su vuelta. Y es que unas pocas horas después de la vuelta histórica de Phil Mickelson, los golfistas amanecieron con un Royal Troon no sólo distinto, sino en permanente cambio. Un clásico día de Open Británico. Si los más madrugadores se encontraban con una incómoda lluvia, a mediodía el viento dificultaba incluso el juego en los greenes. Cuando las últimas partidas de la tarde se las prometían muy felices, una nube negra recordaba a los presentes que al final, el campo es el que selecciona a los que se jugarán la Jarra de Clarete a lo largo del fin de semana.
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