No hay quizás mejor apodo en el ciclismo actual que el que distingue a Joaquim Rodríguez, Purito, nacido de sus suficiencia juvenil en la primera concentración de la ONCE, en la que desafío y atacó a los jefes Jalabert y Olano, y después les esperó al final de la cuesta en la que les había dejado clavados haciendo ademanes de fumarse un puro, tan fácil le había resultado, y les dijo. “Y me fumo un purito”.
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