Hace dos años aún competía sobre la barra o las paralelas y decían los entendidos que en ella había una promesa de campeona olímpica. Pero algo se torció y, tras meses de zozobra, Melania Rodríguez abandonó el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, donde se moldean las mejores gimnastas del país. Lo hizo poco antes de viajar a Italia para una competición y no miró atrás.
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