El grupo de los mejores comienza a subir al Bettex a casi un minuto de Bardet y el aficionado al que las caídas, los movimientos, el caos, han despertado del sopor quiere más. Quiere que los del podio se ataquen. Quiere que Froome sufra y deba emprender herido y con sangre en el maillot una defensa heroica del liderato. El aficionado quiere ciclismo y se encuentra con un partido de fútbol de esos llamados tácticos, de 1-0 al final. “Nosotros no podíamos hacer otra cosa”, dice José Luis Arrieta, director del Movistar. “No sabíamos si Nairo iba a ser distinto del de los últimos días”.
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