vendredi 15 juillet 2016

El líder dedica su jornada a las víctimas de Niza

El Tour es una burbuja, una fiesta ambulante que recorre Francia viviendo su propia vida, que raramente se deja permear por la realidad que la rodea, como los turistas que en la Ardèche y sus pueblos somnolientos pasan el día pescando, paseando, charlando bajo los plátanos y se acuestan pronto y no ven la tele y aún el viernes por la mañana ni se han enterado de lo que pasó una noche de fuegos artificiales en Niza, a apenas 300 kilómetros de paisajes repetidos. En el Tour, a veces hay campeones, como Chris Froome, su líder, ciclistas que no se olvidan de dónde viven, de la vida de los demás.

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