mardi 5 juillet 2016

El fútbol desata el orgullo vikingo de Islandia

Silencio total en la céntrica plaza Arnarhólt de Reikiavik, abarrotada desde el escenario, cerca del mar, hasta la suave colina donde se alza la estatua en honor a Ingolfur Arnarson, vikingo y primer poblador de Islandia. La multitud alza los brazos y espera los dos golpes de tambor para lanzar, una vez más, su grito de guerra: "¡Huh!". El ritual, repetido a lo largo de esta Eurocopa, acaba con un aplauso descomunal a los jugadores, cuyo éxito en el torneo ha desatado el orgullo vikingo y ha hecho renacer la pasión por el fútbol en la isla de los mil volcanes.

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