A un lado, Matuidi no podía reprimir las lágrimas, Koscielny miraba al suelo sin encontrar respuesta y Pogba y Griezmann se abrazaban para consolarse. Al otro, la fiesta, la explosión de algarabía, la felicidad de unos jugadores portugueses que celebraban con cierto estilo salvaje el triunfo de la Eurocopa porque Bruno Alves le mordía a Quaresma, Pepe le soltaba unas collejas a un ayudante de Fernando Santos y entre todos se empujaban y daban coscorrones. Todo valía con el éxito, sobre todo porque empezaron el torneo con tres empates y un juego ramplón. “Hemos intentado representar a nuestro país de la mejor forma posible. Independientemente de las críticas, teníamos un objetivo claro”, resolvió Pepe, escogido mejor jugador del encuentro y que en la sala de prensa no paraba de hacer bromas con Renato, señalado como el mejor joven del torneo; “el primer objetivo era conseguir la clasificación y el segundo ser campeones. Y lo conseguimos”. No así Francia. “Es una gran decepción para nosotros y millones de franceses, aunque tenemos que aceptarla como un partido de fútbol de nivel top. Hemos disfrutado de oportunidades, como el poste de Gignac, sí… La verdad es que perder la final así es muy duro, muy cruel”, replicó Deschamps con la voz queda.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/29xWQOF
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire