Como Jacques Anquetil en 1964, el día de descanso del Tour en Andorra, los ciclistas del Movistar, Nairo, Valverde y compañía, merendaron brochetas en 2016; pero no pinchos gigantes de cordero a la brasa en una fiesta campestre regada de fino champagne como maître Jacques hizo entonces, sino más mesuradas piezas de pechuga de pollo, mucha agua y poco alcohol, más cerveza que vino, nada de champagne. Los tiempos del ciclismo han cambiado y sus ídolos, antes genios, son deportistas cerebrales, que todo lo miden.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/29s926w
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire