A esta espartaca Italia había que sacarla de Francia con fórceps. Así fue, un asunto de titanes. Alemania, la campeona del mundo, necesitó 120 minutos y una tanda infinita de 18 penaltis para fundir a quien jamás había derrotado en un gran campeonato. Rompió la maldición cuando ya era medianoche y desde tres horas antes los alemanes tuvieron que anudarse la garganta. Solo se aliviaron cuando Hector embocó el penalti final bajo los brazos de Buffon. Cuestión de centímetros, lo que en el fútbol conduce a la cima o al exilio. A la rueda de fusilamientose llegó tras un partido que exigió a todos hasta lo que no tenían. Un choque muy competido, muy estudiado por ambos banquillos, batallado metro a metro, y con un desenlace tremendo, el encuentro con más penaltis en la historia del campeonato.
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