El Valencia forzó el cuarto partido en su eliminatoria de semifinales ante el Madrid con una demostración de orgullo coronada por una canasta inverosímil de Guillem Vives. Quedaban 10 segundos para el final de la prórroga, Felipe había anotado el segundo de los dos tiros libres que tuvo, y el base internacional cogió el balón en busca de un milagro. “El entrenador me ha dicho que corriera y luego, con mucha suerte, ha entrado. El año pasado lo sufrimos nosotros. Tiene mérito porque con muchas bajas hemos tirado para adelante”, contó el protagonista tras su bingo ante Nocioni. “Ha sido bestial. Llevo 750 partidos de Liga y no recuerdo ninguno como este”, remató el técnico local, Pedro Martínez. Su equipo acababa de ganar un partido bravo, cargado de tensión, con tres mates de Lucic, seis tapones de Ayón, seis triples de Rudy, 34 puntos de la pareja Sato-San Emeterio (a 17 por barba) y un sinfín de vaivenes en el marcador hasta el 87-86 definitivo.
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