El gesto serio. La mirada esquiva. Dice que no le hubiera importado marcharse a casa. No correr. Pero este domingo formará en la primera fila de la parrilla de salida por primera vez este curso. Su Honda mejora pasito a pasito. Su cabeza ayer, hoy, estará con Luis Salom, a quien apreciaba porque conoce desde pequeño, a él y a toda su familia motera, porque siguió su trayectoria desde niño, porque se iba a Mallorca a veces a correr, porque era piloto, como él, compartieron el mismo sueño y murió en la misma pista en la que hoy se celebra un gran premio.
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