En 2013, Dunga era el técnico del Internacional de Porto Alegre y tenía en su elenco a un joven centrocampista zurdo, habilidoso, de 23 años, que había llegado al club un año antes, tras pasar sin éxito por diversos equipos del fútbol brasileño. Aquel chico era Lucas Lima (São Paulo, 1990) y, ya lejos de la edad de ser una joven promesa, jugaba en el equipo B del Internacional. No llamó la atención del entrenador en las pocas oportunidades que tuvo y fue vendido al Santos a principios de 2014. El acuerdo resultó pésimo para el club de Porto Alegre, ante la explosión del jugador en el equipo de Pelé y Neymar y, sobre todo ahora, dos años después, con la noticia de que ese jugador será el 10 de la Canarinha, dirigida por el propio Dunga, en la Copa América. En Brasil, el caso Lucas Lima se considera uno de los peores negocios de la historia del Internacional.
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