Inglaterra debe ganarle a Gales para no asomarse al abismo de la eliminación. La situación límite de una de las selecciones mejor provistas de Europa deriva de las contradicciones internas del planteamiento que el seleccionador, Roy Hodgson, dispuso frente a Rusia, el sábado. Un desatino que solo se disimuló por los disturbios entre ultras rusos y hooligans, pero que varios analistas de clubes que siguieron el partido del Vélodrome (1-1) coincidieron en señalar. Para los expertos, más allá de la mala suerte, Hodgson fue el principal responsable de un empate que expone la gran paradoja del fútbol inglés.
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